Sobre el colibrí y  los mensajes de amor

La exclamación

Quieto 

No en la rama

En el aire 

No en el aire

En el instante 

El colibrí

Octavio Paz

Hace 3 años, el primer mensaje que recibí del colibrí fue sobre su belleza. Su imagen se me aparecía constantemente bajo diversas formas: en algún dibujo, prenda de vestir, poema. Aquellos encuentros fortuitos se me presentaron de manera tan obvia y constante, que  comencé a conectar con ellos. 

Estos seres originarios de las Américas, migrantes de Sur a Norte, han sido una imagen constante en mi niñez. Los recuerdo, deleitándose con el néctar de las flores anaranjadas en la enredadera que cubría la fachada de la casa de Fita, mi vecina.

Comencé a interesarme y a investigar todo acerca de los colibríes incluyendo su simbolismo y significado en diferentes culturas. Así aprendí sobre las fantásticas peculiaridades de este animalito. Las más asombrosas: es el vertebrado más pequeño y el único pájaro que vuela en todas las direcciones, llega a comer durante un día 300 veces más que su peso, su corazón palpita 1200 latidos por minuto y su cerebro es el más grande entre las aves en proporción con su cuerpo. No camina, sus patas solo las utiliza para perchar en las ramas de los árboles, y así un sinfín de datos que no dejan de sorprenderme. 

Sin embargo, lo que más me llama la atención son las historias que nosotros los humanos creamos alrededor de esta hermosa ave. En México, para el pueblo mexica, el colibrí fue representación del dios de la Guerra y del Sol Huitzilopochtli, quien los guió hasta la tierra prometida de Aztlán. Su simbolismo sirve como punto de referencia y otorga sentido a la necesidad de los seres humanos de conectarse con la naturaleza, con lo bello y consecuentemente con el cosmos. 

Hummingbird, zunzún, colibrí, picaflor, chupamirto, beijaflor, distintas maneras de nombrar a este efímero pájaro. 

Su mensaje, lleno de belleza, alegría, amor y ternura, inspiró y permeó todo lo que estaba viviendo en la práctica de Arteterapia Transdisciplinaria; tanto personalmente como en mi rol de Arteterapeuta.  

Las sesiones de Arteterapia Transdisciplinaria son una invitación constante para vivir el aquí y ahora, recibir el momento presente con todas sus complejidades y emociones. Siempre en un espacio seguro y cuidado, como un nido de colibrí, donde la belleza pueda encontrar tranquilidad para surgir.  Al estar en un ambiente así, creativo y lleno de ternura, se abre la oportunidad para recibir mensajes y reflexiones de amor y cuidado dirigidos a uno mismo. 

Es un movimiento constante donde nutrirse del conocimiento que surge en el proceso creativo, donde la vitalidad florece para enfrentar las vicisitudes de la vida. Sonidos y danzas son plasmadas en palabras, colores y arcilla. ¿Dónde pongo la mirada? ¿Qué me atraviesa? ¿Qué me sirve y que tengo que dejar ir?

Puedo ver el amor y me atrevo a dirigirlo hacia mí por instantes, frutos de todo el compromiso y la dedicación. 

Vivir la vida intensamente: completa y compleja.